Periodistas frustradas

Yo también tengo una talla 40

1 comentario

La industria de la moda dicta todas las temporadas qué es lo que debemos ponernos, cómo y de qué manera. Pero no es lo único. También nos impone unos cánones de belleza y unas formas que no se corresponden con la realidad. O al menos, no la representan de forma completa.

Pongamos como ejemplo a una chica de unos 24 años con una talla 42. Probablemente no encontraría ropa o le costaría mucho hacerlo en una tienda de ropa para gente de su edad. ¿Son las tallas 40 o la 42 unas tallas tan extremas como para considerarlas especiales? Desde mi punto de vista absolutamente no.

Sin embargo, este hecho que nos salta a la vista por obvio en nuestra vida cotidiana no lo es tanto. El ejemplo descrito más arriba podría ser una situación real de cualquier chica que sale a comprarse unos pantalones y vuelve sin ellos, frustrada y, posiblemente, también acomplejada.

Está claro que una cosa es el cuerpo de una modelo y otra el de una mujer de la calle. Las mujeres que aparecen en las pasarelas tienen unas tallas que no suelen ser las habituales en la vida real porque tienen cuerpos muy cuidados y, a veces, también extremadamente delgados. Y aquí existe un doble peligro: primero intentar creer que unas personas cuya profesión exige tener unas medidas concretas son “lo normal” sin tener en cuenta que no todo el mundo puede ni debe tener estas medidas y segundo que no son el referente más apropiado para el resto porque representan tan solo una pequeña parte de la realidad, dejando al margen al resto que no cumplen con este canon y que no por ello dejan de ser perfectamente normales y tener un cuerpo de aspecto saludables.

Marco Arnhold

A esta conclusión puede llegar casi cualquier persona adulta, o debería ser capaz de hacerlo, pero no es algo tan fácil especialmente para ciertas franjas de edad como puede ser la de la adolescencia, como tampoco lo es tener la fortaleza mental de no perder la autoestima cada vez que se sale de compras. Porque al final, la imagen que se está transmitiendo, y no se hace únicamente desde la industria de la moda, es la de que todos aquellos que se salen de los cánones estipulados son “diferentes” o “especiales” e identificarse con estos adjetivos no suele ser lo deseable.

En esta línea de la diferenciación anunció Mango el pasado mes de enero su nueva línea de ropa, Violeta, dedicada a las tallas especiales a partir de la 40 y hasta la 52. Doble estigma el que realiza la marca: etiquetar de “especial” con la connotación que lo hace y hacerlo a partir de la talla 40, una de las más utilizadas entre las mujeres españolas.

No es la primera vez que el tema del tallaje es actualidad, en 2007 se intentaron unificar las tallas después de realizar un estudio antropométrico del cuerpo de las mujeres españolas que se realizó para conocer cuáles eran las medidas reales más habituales. Entre otras conclusiones el estudio destacó que un 40% de las mujeres tiene dificultades para encontrar su talla pese a tener un índice de masa corporal normal y que el hecho de no encontrar la talla de ropa que corresponde empuja a las personas (hombres y mujeres en un rango de edades que va desde los niños hasta la mediana edad) a hacer dieta sin control médico con los riesgos que conlleva para la salud.

Los trastornos alimenticios son una de las enfermedades más comunes en los países del primer mundo y no le damos la importancia que realmente tienen. Se sigue aplaudiendo el culto al cuerpo y el conseguir unas medidas concretas frente a tener un aspecto saludable (ni extrema delgadez ni exceso de peso), alimentarse correctamente y enseñar a aceptarnos tal como somos.

Yo no tengo un cuerpo de pasarela pero creo que mi cuerpo es normal.

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Un pensamiento en “Yo también tengo una talla 40

  1. La estandarización de las tallas está siempre en función de la zona.
    A mí se me ha presentado el caso de no entrar en una 40 europea y, sin embargo, encontrar que en Sudamérica hasta me sobraba. Las tallas están impuestas según estereotipos regionalistas, lo cual es una frustración.

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