Periodistas frustradas

“Feminismo” encorsetado del siglo XXI

2 comentarios

Hoy, 8 de marzo, es la página marcada en la agenda mundial para “celebrar” el Día Internacional de la Mujer. Una jornada en la que todo el mundo enarbola la bandera feminista por doquier y se llena la boca con un discurso que aboga por la igualdad entre ambos sexos. No importa si el resto del año dicha persona no haya sido precisamente un ejemplo en lo que a igualitarismo se refiere; este día, el político de turno alabará la labor de la mujer a lo largo de distintas generaciones, los líderes sindicales subrayarán la necesidad de seguir rompiendo barreras y muchos se manifestarán para defender la igualdad de derechos. Todo muy bonito. E hipócrita.

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Vivimos en una sociedad en la que, al parecer, con “demostraciones” puntuales basta; lo del trabajo constante no se estila. Y en eso radican los días internacionales: no importa que se trate del Día Internacional contra las Violencia sobre las Mujeres, el Día Internacional de los Derechos Humanos o el Día Internacional de los Trabajadores. En todos ellos, los reportajes en torno a la causa que toca defender inundan todos los medios y el ciudadano de a pie lleva a cabo la acción solidaria que toca; o suelta un par de frases en el café de la tarde que lo dejan como un ser íntegro. Y ya está, a otra cosa mariposa.

Y esto mismo ocurre con el día de hoy. También conocido como Día de la Mujer Trabajadora, para más inri. Como si hubiera mujeres a las que no se pudiera calificar como tal. Porque el término “trabajadora” se refiere a aquellas que lo hacen fuera de sus hogares. No seré yo la que abogue por la opción de ser ama de casa hoy en día (una elección personal que respeto, pero no podría estar más lejos de defender), pero me niego a utilizar el adjetivo de “trabajadora” para dividir al género en dos grupos. Porque las mujeres más luchadoras, íntegras y trabajadoras que conozco, aquéllas que tuvieron que sacar adelante sus casas y sus familias en época de posguerra y posterior dictadura, y además muchas de ellas en zonas rurales, con lo que eso conlleva, pertenecen a una generación en la que trabajar fuera de casa era un privilegio reservado a las clases más acomodadas. Hablo de nuestras abuelas. Y es una generación que está hecha de otra pasta.

Pero volvamos al tema que hoy nos concierne. A la causa que hoy toca defender. Porque no se trata ya sólo de mostrarse feminista durante el 8 de marzo; es que, además, para parecerlo se deben defender unas ideas y conceptos con unos parámetros muy definidos (y que en muchas ocasiones, se contradicen entre sí): trabajar fuera de casa, pero estar amparada para poder pedir una reducción laboral o excedencia cuando nace tu hijo para poder criarlo mejor, por ejemplo. Esto sería una idea genial, si no fuera por el pequeño dato de que dicha “conciliación” es llevada a cabo mayoritariamente por mujeres. Con lo que volvemos al pasado: la mujer que trabaje, pero cuando nazcan sus hijos, que se quede en casa.

Otro concepto que que toda feminista de pro debe defender, en el caso del estado español, es la Ley de Igualdad. Una norma que, entre otras cosas, establece un porcentaje concreto de mujeres en órganos directivos. Y he aquí otra gran contradicción, porque, si defendemos la igualdad, ¿por qué utilizamos el género como característica a tener en cuenta para un puesto? Hasta hace poco (y diría que desgraciadamente hoy en día también, por mucha “discriminación positiva” que haya por ley), ser un hombre era un plus para acceder a un puesto de poder. Basta con mirar a presidente de grandes empresas para comprobarlo.

¿Ahora lo va a ser el hecho de ser mujer? Se critica cuando el 70 o el 80% (sino más) de un órgano directivo está compuesto por miembros masculinos. ¿Aplaudiremos cuando dicho porcentaje se refiera a miembros femeninos?

Lo verdaderamente importante para un puesto de trabajo es la valía personal de cada uno. Yo no quiero que me contraten para llenar unos cupos. Quiero que lo hagan porque consideran que tengo aptitudes para ello. Por encima de mujer, soy persona. Y feminista. Lo he sido toda mi vida. Pero el feminismo que a mí me inculcaron se basa en la igualdad. Y para ello, debemos tener en cuenta lo que nos une, no lo que nos separa.

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2 pensamientos en ““Feminismo” encorsetado del siglo XXI

  1. No puedo estar más de acuerdo contigo. No me considero feminista, me considero justa e igualitaria, por esto, por ejemplo la ley que van a aprobar ahora en el parlamento Italiano para que haya el mismo número de mujeres que de hombres en los altos mandos me parece demasiado compleja, por decirlo de alguna manera. De igual modo que ser hombre no debe de darle prioridad a un ser para escalar en una empresa determinada por encima de una mujer, lo contrario tampoco deberia ser justo. O al menos a mí no me lo parece.

    Muy buen artículo.

  2. En mi caso, estudio Bellas Artes y el último año del grado se hace una especie de convocatoria en la que sólo participan artistas mujeres como un método de visibilidad. De hecho esta convocatoria es el epicentro de una masa de exposiciones y eventos dirigidas sólo y para las mujeres. Como hombre está claro que no puedo entrar ahí y de hecho me siento un poco discriminado, también opte la opción de presentarme como mujer a lo estilo Duchamp- Rrose Sélavy pero eso ya es otro tema.

    Lo que me inquieta es si realmente es bueno hacer este tipo de organizaciones enfocado solamente a la mujer, pero también entiendo que si nos basamos en unos ideales, que por el momento opino que son ideales, de que se tendrá más en cuenta a la persona que hay por encima de su sexo, sexualidad etc. creo que también nos estaríamos equivocando porque no existe una mirada, por lo menos ahora, que no juzgue ese aspecto. Las Guerrilla Girls decían algo así al respecto: Menos del 5% de los artistas en el museo son mujeres, pero el 85% de desnudos en la obra de arte son de mujeres.
    ¿Es necesario hacer ese espacio de visibilidad para la mujer sin incluir al otro sexo?¿Se hace necesario estos proyectos para mantener a raya o bajar ese porcentaje donde la mujer es casi siempre objeto pasivo en el Arte, y cuando digo Arte puedo decir otros campos?

    En resumen, veo mal este tipo de organizaciones “solamente mujeres”, “solamente hombres”. Pero también las veo necesarias

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